martes, 13 de octubre de 2015

cultura


 En las tradicionales fiestas que realizaban los ganaderos, ignoramos hace cuanto tiempo, en remembranzas de las clásicas verbenas españolas tuvieron lugar nuestras vaquerías en ocasión de la hiera de las reses y su acostumbrado recuento anual. Allí se bailaban las jaranas, una de las primeras variantes fue "El Torito"
Es la vaquería yucateca en sí misma, bullanguera y excitante. Ellas deslumbrando con los destellos relampagueantes de sus circulares y policromos bordados en punto de cruz, por la cabeza la cinta de color que ajusta las negras trenzas cortadas o no por rectas crenchas, la altivez y donosura del breve sombrero vaquero y el rítmico cimbrear del taconeo de las zapatillas de raso bordado y ellos con el golpeteo chillante, persistente y varonil de las alpargatas de los morenos guachapeadores.

Luego de un rato de baile, alguien grita "Bomba". Se detiene la orquesta, el baile se interrumpe para que alguno de los actuantes exprese los agudos decires de las "bombas", cuartetas que pueden llegar a ser madrigalescas, descriptivas, satíricas, pero frecuentemente picarescas, donde aflora el innato sentido del humor del yucateco.

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